Hoy, como cada 22 de agosto, la Iglesia Católica celebra a María como Reina del Cielo y de la Tierra, y con especial devoción honramos a Nuestra Titular, María Santísima del Rosario, coronada de gloria y amor eterno.
Ella, Madre y Reina, nos guía con ternura hacia su Hijo y nos recuerda que la verdadera realeza está en la humildad, el servicio y la fe.
Que bajo su manto encontremos siempre refugio, esperanza y fortaleza.
“María, Reina y Madre, acompáñanos siempre en nuestro camino hacia Dios”.
