
Hoy la Iglesia celebra el Bautismo del Señor, momento en el que Cristo se sumerge en las aguas del Jordán para santificarlas y manifestarse como el Hijo amado del Padre.
En este misterio luminoso contemplamos la humildad de Jesús y renovamos nuestro propio compromiso bautismal, llamados a vivir como hijos de Dios y testigos del Evangelio.
Que María Santísima del Rosario nos ayude a permanecer fieles a la gracia recibida y a caminar siempre bajo la luz de Cristo.